El Peso de Tener unas Creencias Insanas

El Peso de Tener unas Creencias Insanas

el peso de tener creencias insanas

El peso de tener unas creencias insanas.

 

Seguro que ya te lo decía tu mamá cuando eras pequeño: “ten cuidado con quién te juntas”.

Ahora ya no le haces tanto caso como aquel entonces. Por una parte, porque Crees que ya has madurado lo suficiente. Por otra, porque consideras que no estás en peligro.

Sin embargo, viviendo en una época en la que juntarte o sentirte conectado con la gente es más fácil que nunca, pues no hace falta que ambos estén físicamente presentes ni al mismo tiempo, la advertencia de tu madre se vuelve más esclarecedora.

Desde hace unos años ha surgido un movimiento que trata de expandirse y conseguir repercusión y aceptación (alegando que promulga la integración) entre la gente cuyo físico no se ve representado usualmente en los medios o, por desgracia, es objeto de burla.

Este movimiento se llama body positivity. Y su objetivo, que podría ser noble, pues intenta que estas personas que pueden estar sufriendo sean respetadas y apoyadas, y se haga visible su creciente condición, se ha ido, como casi todos los temas populares, prostituyendo.

Lo Normal no siempre es lo Mejor

“No es saludable estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma” – J. Krishnamurti

Hoy en día ya no es tan importante que el niño gordito no sea objeto de bullying en la escuela. Sino que alabe tanto su cuerpo enfermo que lo crea más perfecto que el médicamente saludable, y no quiera tratarlo.

Para muchos que siguen el movimiento antes destacado, normalizar que una persona sea obesa consiste en aplaudirle por serlo. En vez de simplemente aceptar que tiene una condición limitante pero aun así el potencial de cambiarla.

Esto supone un problema mayor que el exceso de peso para esas personas. Pues va a desviar su atención de la realidad con la que tienen que cargar a diario y que poco a poco deteriora su salud.

La sociedad cambia, lo que hoy era “normal” no tiene por qué serlo mañana. Pero la genética no cambia de un día para otro. Tu cuerpo no sigue convenciones sociales, sino unos patrones fuertemente influenciados por la selección natural de hace miles de años.

Ciertamente, ese cuerpo no está preparado para soportar la obesidad. Tiene mecanismos que le ayudan a almacenar grasa en caso de que encuentre temporadas de hambruna, pero no unos que le impidan de que el exceso de ésta le acabe causando problemas cardiovasculares.

Ya viste en la parte anterior del artículo que el número de personas con sobrepeso y obesidad va creciendo a lo largo de los años, lo que lo vuelve más normal.

Sin embargo, que sea “normal” no implica que sea sano. Pues, como también pudiste ratificar en dicho artículo, la obesidad es una enfermedad. Y por más personas obesas que haya la enfermedad no va a desaparecer. Únicamente se va a normalizar, como se está haciendo.

Normalizar no es aceptar que pase, como han hecho creer a muchos, sino permitir que se acepte.

Así, puedes pensar que está bien integrar y no discriminar a la gente por su peso en la sociedad, lo cual no reprocho para nada. Pero lo que no puedes ir pensando es que eso es un estado de salud a promulgar o algo que venerar.

Es en este punto donde se hace imprescindible el pensamiento crítico y objetivo. Ya que no son pocas las ocasiones en que se ha dado más la razón a una persona por su condición, como estar obesa, que por su profesión, como ser científica.

Y hacer esto último aleja a uno de su racionalidad y le hace creer ingenuamente que el cambio se ha de dar afuera, en la sociedad que no quiere normalizar su situación.

Un triste escenario que podría deberse a…

Una Cuestión de Autoestima

cuestión de autoestima

Decimos tener el control de nuestros pensamientos, pero estamos más influenciados de lo que nos imaginamos. Y esas influencias pueden ser positivas o negativas, por eso hay que reconocerlas.

Desde anuncios en la tele y RRSS, el estilo de vida de nuestros amigos cercanos y, no menos importante, la impronta de nuestros padres.

Es así como muchas personas desearían tener el tipo de alguien que no son. Por la sencilla razón de que todavía no se han encontrado a sí mismas.

Escenario donde las mujeres se ven más presionadas. Pues, a la hora de elegir pareja, en los hombres prima la atracción física.

Y, usando este hecho a su favor, aquellos que quieren lucrarse de tu cuerpo y pensamientos han creado un movimiento para que no te sientas mal con tu figura y no quieras buscar otra.

De ahí que haya muchas influencers y modelos gordas, mientras que en hombres no se ve tanto.

Influencers como Beatriz Cepeda, que en una entrevista afirmaba: “La sociedad gordófoba en la que vivimos rechaza todo lo relacionado con la gordura porque lo identifica con valores negativos como estar enfermo, ser vago, ser dejado y desagradable”.

Intentando con este tipo de mensajes captar la atención de esa gente con poca autoestima, que no tiene el apoyo y voluntad suficiente para hacer el cambio a mejor, y eludiéndoles de hacerlo.

Ya que, según esa premisa en la que dejamos de llamar a las cosas por como son, las palabras dejarían de tener peso por sí mismas, excepto las de los gordos, claro.

No por ello, sigue con más mensajes victimistas tratando de manipular al lector, como: “Si me plantean ir a una terraza, lo primero será sentir estrés: ¿qué tipo de sillas habrá?” A la vez que proclama que a la sociedad “le molesta” ver cuerpos gordos.

Efectivamente, creo que se llama microgordismo. La sociedad está enfadada con los gordos y con los niños también, por eso no hay sillas a su medida en los bares. Razón por la cual, en vez de encargar sillas especialmente diseñadas para cada persona gorda, que seguro consume menos que el resto, los establecimientos optan por tener un lote estándar que encaje bien al recogerse.

De esta forma, siguiendo con ese tipo de acusaciones y juicios hacia el resto, consigue mover a esa gente que necesita un acompañamiento desinteresado para encontrar fuerza en su interior y dar el salto. Utilizando ella esa fuerza para sus propios propósitos de generar odio y ofendiditos.

Decídete: ¿Quieres Cambiar o No?

Mensajes como los anteriores llevan a muchos a querer justificar la situación a la que fácilmente se ven arrastrados por sus conductas autodestructivas. Algo que finaliza en la defensa del cuerpo que no quieren pero que están cocreando.

La simple razón de este escenario es que resulta mucho más fácil defender vehementemente lo que tienes o eres, que aceptar y ponerse a trabajar por lo que no tienes y te gustaría conseguir.

Dejemos de engañarnos. A nadie le gusta estar gordo ni disfruta siéndolo. Todos los activistas antigordofobia desearían tener un abdomen definido o conservarlo si ya lo tienen.

Si te sobran algunos o varios kilos de más pero estás a gusto con tu cuerpo y las curvas que tiene es cosa tuya. Desafortunadamente, este no es el caso de la mayoría, e incluso si lo fuese habrías de tener en cuenta el riesgo que probabilísticamente conlleva para tu salud.

Admítelo, te faltan cojones para aceptar que necesitas tomar medidas ya, empezar a comer mejor y hacer más ejercicio.

La gracia del asunto no es que no puedas cambiar por tu condición, sino que escuchando dicha clase de mensajes no vas a querer. Porque resulta mucho más fácil acomodarse pensando que todo el mundo te juzga a pesar de que una vez ya intentaste ir al gimnasio y comer brócoli.

Y no. No me estoy metiendo con tu persona, para nada. Seguro que eres muy agradable. Incluso estoy haciendo este artículo por ti, por ti especialmente. Para que veas si te quiero o no.

Lo que únicamente me gustaría que cuestionases conmigo es tu estado de salud y cómo lo estás afrontando. Para que puedas ver sin prejuicios el estado y futuro de tu situación.

Nadie tiene que sentirse mal por no poder cambiar su alimentación por completo de un día para otro o por no ser capaz de correr 1 km sin tener que pararse a descansar.

Lo importante es reconocer las situaciones que no benefician a tu cuerpo, la mayor herramienta que tienes, aceptar que ahora es así por cómo le has tratado y adoptar una actitud de cambio. Un cambio que puede ser pequeño, pero que ha de ser constante.

Me parece genial abrazar tu cuerpo y tus imperfecciones, como que tengas las orejas grandes, las cejas pobladas, un pezón de más, los dedos de los pies raros, etc. Ahora bien, una cosa es que consigas estar a gusto con ello, para que no te afecte psicológicamente en las áreas importantes de tu vida, y otra es que no decidas cambiar lo que si puedes y te gustaría.

¿Tienes mucho pelo y te resulta molesto? Depílate o hazte el láser. ¿Tienes un montón de acné y prefieres la cara bonita? Puedes consultarlo con un dermatólogo. ¿Tienes unos kilos de más que te molesta arrastrar? Hora de esforzarse por adelgazar y mejorar el estilo de vida.

Y esto que es más fácil de decir que de hacer es lo que la mayoría acaba obviando por esa misma razón. Porque siempre resulta más sencillo tomarse una pastilla real o psicológica que no implique gastar energía en cambiar la cotidianidad y que parchee los síntomas. Mucho más al menos que mirarse al espejo y decirse “te quiero, y por eso no podemos seguir así”.

¿Pondrías maquillaje a un bulto para no verlo por miedo a pensar que es un tumor antes siquiera de ir a comprobarlo al médico? Pues de la misma manera, estilizar tu peso y hacer de un asunto de salud un espectáculo de redes carece de sentido.

Ya que una vez ves el marco entero resistirse a cambiar deja de tener sentido.

No mientras aceptes tu verdadero cuerpo, proporciones, y mientras estés trabajando por el que puedes saludablemente llegar a alcanzar.

Para TU Salud, Objetividad ante Todo

No es ni mi trabajo ni mi intención hacer que te sientas validado con tu cuerpo. Sino hacerte ver la realidad que ha podido pasarte desapercibida, para que tomes mejores decisiones.

La salud es un tema serio y lo que se afirme de ella ha de estar bien demostrado y respaldado. Por eso todos mis artículos de dicha categoría tienen su bibliografía científica correspondiente. Sin embargo, no te será difícil encontrarte con muchas personas que Crean saber demasiado del tema, cuando más bien ni saben qué es un eritrocito.

Por ejemplo, la señora Beatriz de antes afirmaba que usar el IMC no tiene sentido debido a que se diseñó hace 100 años. Pero dudo que se quejase si por una urgencia clínica le tuviesen que hacer una transfusión de sangre, a pesar de que ya se hacían en 1800.

Así pues, no te creas nada, ni esto mismo que te estoy contando. Comprueba por ti mismo los datos actuales, la ciencia que hay detrás y verifícalo a través de tu propia experiencia. No te fíes de que alguien te cuente algo sin más, menos si no tiene estudios o datos respaldándole.

Yo no es que tampoco esté a favor del IMC, ya que es algo generalista, pero he de admitir que en ciertos casos caracteriza problemas de peso bien. No por ello, uno mismo sabe de sobra cuando está más rellenito de lo que debería.

Y es cierto que el sobrepeso, y más aún la obesidad, no pueden ser consideradas las únicas condiciones culpables del estado de salud, aunque ya viste que su contribución es fuerte.

Se necesita entender el verdadero motivo por el que uno acaba así y cómo proporcionar un mejor estado de salud a esa persona sin que entre en demasiado conflicto con su salud mental.

Esto último es complicado, pues muchos médicos no están preparados profesionalmente para afrontar situaciones así, otros carecen de empatía, muchos de delirios de grandeza y los que sí quieren preocuparse por sus pacientes no pueden ofrecerles un trato muy personalizado debido a la mala gestión y organización de la salud pública.

Por ello, te mando todo mi ánimo y apoyo para el viaje que sé te gustaría emprender. Recuerda que puedes consultarme tus dudas en los comentarios o en la sección de “contacto” si quieres una sesión más extensa y adaptada a tu persona.

Y no olvides hablar con los tuyos y pedirles ayuda genuina. Estoy seguro de que les encantaría colaborar en la resolución de tu objetivo, e incluso quizás se sumen a tu causa.

Porque liberándote del peso de las creencias insanas, te sentirás más ligero, más liviano.

 

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