1-11: Negocio Ricksy

1-11: Negocio Ricksy

rick y morty 1-11

Ego de la Fiesta:

¡Es la hora de la fiesta! ¿Con qué expectativas vienes? En este episodio observamos la caracterización de múltiples estereotipos de personalidades y metas que distintas personas adoptan al embarcarse en esta clase de evento social. La gente suele autocontrolarse, pero en las ocasiones donde hay sustancias psicoestimulantes de por medio (como alcohol o drogas) este autocontrol se difumina, y tanto si las personas organizadoras de la fiesta como las invitadas a ella no saben, como Beth diría, poner y ponerse límites, algo puede no ir como nos gustaría.

No se sabe con exactitud cuando comenzaron las primeras fiestas, de lo que si se tiene constancia, por pinturas rupestres, es que ya en la antigüedad los hombres primitivos realizaban ritos, quizás algunos eran para “pedir a los dioses”, pero puede que otros fuesen para festejar alguna buena cacería. Está claro que estos festejos actuaban como un evento social, donde las personas de la tribu que asistían podían relacionarse entre ellas desde una perspectiva más cercana (ya que el festejo les unía y les proporcionaba la falsa sensación de seguridad para acercarse más a los otros, aunque hasta ese momento no hubiesen interaccionado demasiado). Esto beneficiaría desde una visión evolutiva, como dice Summer, “es una ocasión de ganar terreno con los chicos guays”.

Por otra parte, desde que se empezaron a emplear sustancias que anulaban la capacidad racional (probablemente por culturas como los mayas y mesopotámicos), estas se fueron desarrollando hasta nuestros tiempos para actuar de 2 maneras: la de autoanularte y la de funcionar como un acondicionador social, ya que al reducir la capacidad racional estas favorecen la participación en el grupo sin miedo al rechazo (algo creado por nuestras creencias intelectuales).

Los estereotipos de personalidades y metas que vemos en el episodio son:

  • Gente que acude al evento para contar sus m***das porque cree que es la única manera de conseguir la atención de los demás (victimizarse y encontrar a gente empática que los apoye/intente animar), aunque para ello tenga que hacer referencia a sucesos que de normal no contaría por temor a ser el centro de vergüenza. Por otro lado, está la gente que habla con un furor especial de temas que le parecen super interesantes (nos lo parezcan a nosotros o no), pero que lo hacen así porque en la vida corriente no son capaces (por miedo al rechazo) de explayarse en esos temas que tanto les apasionan. Así, si no ponen límites pueden llegar a atosigar al oyente, aunque a este le estuviese gustando su discurso.

    Esto lo vemos en el tipo cangrejo y en cabeza de engranaje, respectivamente.

  • Gente que acude únicamente para buscar relaciones sexuales porque es su droga, debido a que está desesperada o porque quiere evadirse de sus problemas, actuando así el sexo como una adicción con refuerzo negativo. Su actitud es la de “hoy mojo”, pero, como dice Tammy, “no ando buscando un vínculo espiritual” (suficiente tengo ya con lo mío).

    Esto lo vemos en Tammy y Squanchy (quien se evade a su manera).

  • Ponerte ciego porque quieres anularte de alguna forma ya que, como defiende Persona Pájaro, de normal estás sufriendo física, mental o emocionalmente. La capacidad de no tener el control principal sobre nosotros mismos no es una cualidad que haya sido favorecida por la evolución, al contrario. Este tipo de personas guardan problemas o asuntos que, los expresen o no, quieren olvidar o apartar al menos un tiempo por no ser capaces de lidiar con ellos o porque intentándolo han acabado consumidas. Puede que tampoco les agrade tener el control de sus vidas, no se crean dueños de ella y acaben por poseer una actitud sumisa y de no tener suficiente, la cual es favorecida por la anulación.

    Esto lo vemos en Rick y el chico de la escena post-créditos.

  •     Gente que “presume de poderes” o habilidades porque cree que así gustará más a los demás, utilizándolo como último recurso, no valorándose a sí mismos y creyendo que solo algún tipo de acciones y actitudes gustan a ciertas personas (buscando así una validación que no acabará por llenarles). Aquí englobamos también a los “machitos”,

  • esos hombres que tienen que demostrar siempre su valía y fortaleza (a través de medios externos) a los demás porque internamente no son capaces de valorarse a ellos mismos. Irónicamente, cuando estas personas buscan la atención de las chicas es lo único que consiguen, pues estas no quieren a un capullo integral ya que eso supondría una mala convivencia futura con una persona que no las respeta (aunque su apariencia les atraiga porque activa ciertos interruptores sexuales, unos que corresponden a aquellos que activaban las personas al cargo de las tribus primitivas y, por tanto, podían asegurar una posición respetable dentro de esta a sus acompañantes y descendencia).

    Esto lo vemos en Cámara Lentius y Brad, respectivamente.

  • Por último, nos encontramos a la gente con poca habilidad social, que van al evento y se lo pasan bien a su manera (aunque a los demás les parezca extraña), o que intentan divertirse y congeniar con el resto, pero no lo consiguen debido a esta carencia de habilidades y discrepancias en los gustos y estilo de vida. Esto último refuerza su actitud y creencias de “ser un bicho raro” y por ello, se autoconvencen de que no le van a gustar a nadie, aunque quizás sus valores sean los más elevados de los asistentes del lugar.

    Esto lo vemos en Nancy y Abradolf Linkler, respectivamente.

A pesar de tener una apariencia muy llamativa, todas estas actitudes y objetivos cortoplacistas se nutren desde el Ego, por ello, si las saciamos, vamos a querer más, volviéndonos dependientes y poco tolerantes cuando no podamos hacerlo, y, si no lo conseguimos, nos sentiremos inútiles por no haber cumplido con unos estándares y expectativas que vienen de todo menos del interior.

Al fin y al cabo, no somos “una abominación torturada por la dualidad de su naturaleza”, somos seres humanos y en nuestros genes viene impresa una tendencia por conectar con los demás, el problema radica cuando esto nos limita o, como Morty, solo pensamos en “¿qué saco yo de esto?”. Sobrepongámonos a la opinión/presión social, aprendamos a valorarnos y tener suficiente.

Tengamos presente que algunos individuos pueden llegar a hacer lo que sea por gustar, y esto puede ser cualquier tipo de actividad que imagines, especialmente, cuando creen que esa actitud o acción va a favorecer en la obtención de un premio, ya sea admiración, “amistad” o sexo. Por otra parte, consideremos que la percepción del miedo producida por la amígdala queda reducida por la acción del alcohol, lo cual incrementa este tipo de conductas.

Toda fiesta entraña peligro, Jerry se cuestiona, “¿qué pinta tiene un violador?”. Como comentábamos, estos eventos sociales ayudan a las personas a conectar entre sí y tener una mayor sensación de cercanía, pero ¿es esta totalmente justificada? No quiero decir que haya que estar siempre alerta o a la defensiva, como lo están algunas personas cuando salen, pero sí andar con ojo y no ser ingenuos cuando algo que nos dicen o vemos nos parece demasiado bueno como para que sea verdad (detrás de estas advertencias se encuentra nuestro cerebro, el cual es capaz de analizar eventos que para nosotros son subconscientes, por ello, si a nivel consciente te ha empezado a entrar el miedo, alguna razón existe). Aunque en estas ocasiones la mayoría ni procesa esas señales de alerta porque han desfasado un poco con su “acondicionador social”.

¿Cómo eres tú cuando sales de fiesta? ¿Tienes un objetivo en mente, alguna limitación que creas que no te vaya a dejar estar a gusto, o, por el contrario, sales a divertirte, a pasarlo bien, a aprovechar a conocer a gente, crear relaciones beneficiosas, productivas, y con una conexión especial? Es increíble la cantidad de razones por las que una persona puede querer relacionarse con los demás, la importancia de ello radica en si esas razones provienen de su fuero más interno, de si este mismo las alimenta y no necesita de validación exterior, y de si estas reportarán o tienen el potencial de reportar un beneficio futuro, tanto para uno mismo, como para los demás. Ahora sí, celebremos que no haya emergencia y ¡Que no pare la fiesta! Don’t stop the Parrrrtyy!

 

4 comentarios

  1. Oskar Von Reuenthal dice:

    Si voy a fiestas en busca de sexo, no me frustra ser rechazado, pero si lo hace enterarme luego de que un amigo lo logró con la misma mujer, me deja una sensación amarga de incompetencia.

    Si me va mucho mejor cuando lo único que busco es pasar un rato alegre con amigos, sin embargo hay que aceptar que hay tipos que lo busquen o no son exitosos en este aspecto, lo cual hace que me torture dando vueltas sobre mis defectos como hombre, siempre rebotando entre un tipo muy agresivo que carece de sutileza y un tipo cobarde que no se lanza a la oportunidad por miedo a sentir de nuevo la vergüenza de la burla y el rechazo.

    A pesar de ser consciente de este círculo vicioso necesito persistir debido a que soy un hombre en extremo solitario, cuando he pasado años sin contacto físico íntimo he sentido como el nihilismo se apodera de mí y tomo riesgos que pueden generar fácilmente la muerte, en un mes cumpliré un año de solo tener relaciones con prostitutas y la verdad nunca en la vida me había sentido tan cómodo, el miedo de sufrir el dolor de una enfermedad es mucho menos grave que sentir el frío látigo de la absoluta soledad, hoy tengo una fiesta, solo tratare de divertirme pero si hay una que me gusta, deséame suerte.

    • dantealego dice:

      Primero de todo, gracias por abrirte, Oskar. No es algo que todo el mundo consiga hacer y demuestra cualidades de ti.

      Las emociones y sentimientos que describen son unas muy recurrentes que yo también he experimentado, especialmente cuando tenía menos años y estaba altamente identificado con mi Ego.
      Como tú mismo describes, es más fácil sentirse a gusto con uno mismo cuando el objetivo es pasárselo bien y disfrutar, que lograr tener sexo con una persona. Esto se debe a que mientras que el primero está dentro de tu área de influencia, el segundo no depende de ti, sino de la otra persona también.
      Y es paradójico que, a pesar de que ese primer objetivo no tiene en cuenta específicamente el segundo, es más fácil que (por inercia y otros mecanismos que no me pararé a explicar) cuando sales a pasártelo bien, tengas más sexo.

      Yo mismo era un chiquito tímido y apocado, con tampoco demasiados amigos. Sin embargo, ahora me sorprendo de cómo mi crecimiento personal y desarrollo de habilidades sociales me permite hablar con completos desconocidos en cualquier situación (sin alcohol) y estar cómodo, sentirme completo con mi soledad y pasar de temer a las mujeres a que estas busquen activamente mi atención.

      Espero que disfrutases de la fiesta, que para eso está, y sacases lecciones de los resultados que obtuvieses. Igualmente, si te interesa trabajar en específico esta faceta tuya y aprender a estar más conectado contigo mismo y los demás, contáctame y vemos que podemos hacer.
      Un fuerte abrazo, Oskar, ojalá volver a tener noticias tuyas 😉

  2. Oskar Von Reuenthal dice:

    Gracias, aunque honestamente la sinceridad en el anonimato no es la gran cosa.
    Si concuerdo en que el conformismo estoico es la clave del equilibrio en la vida, en mi caso ese balance se rompe cuando veo una pareja feliz y siento que nunca queme bien esa etapa y se acaba el tiempo, todas mis esperanzas están puestas en la analogía del hombre y el vino.

    Si he analizado que me comporto como el estereotipo del alfa como mecanismo de defensa contra la belleza femenina, tal vez reducir la expectativa a cero y mostrar lo mejor de uno para agradar y no seducir sea hasta saludable, aunque te dejen en la friendzone.

    Logré gozar casi toda la fiesta hasta que al final recaí en mis hábitos licenciosos, pero bueno es un progreso, siento que el heroísmo del hombre común es sobreponerse a la cruz que le toco, para ser un pilar en el mundo y no un lastre, y aunque andar hablando de los problemas propios va en contra de los valores tradicionales una mano amiga nunca viene mal.
    Un abrazo Dante.

    • dantealego dice:

      Saludos de nuevo, Oskar.

      Me alegro que disfrutases de gran parte de la fiesta y tomaras consciencia de la otra. Como expones, lo bonito del proceso es poder transformar nuestras cargas en los cimientos sobre los que andaremos.

      Por otra parte, considero que hay una diferencia entre el conformismo estoico del que hablas y una resiliencia nacida de este, y puede que encuentres felicidad y confianza en ti mismo explorando esta última.
      Tampoco me preocuparía por el tiempo que te queda, sino por cómo aprovechas éste y el sentido que encuentras en él, como decías en la opción de sentirte más a gusto reduciendo tu expectativa y dejando aflorar tu parte única.

      Eso es todo Oskar, espero que tu proceso de autoconocimiento siga progresando y te resulte esclarecedor. Y recuerda, hablar de los problemas propios no tiene por qué ser un problema siempre y cuando lo hagas con el fin de obtener otros puntos de vista y conseguir la motivación o herramientas necesarias para abordarlos. Como te dije en la anterior respuesta, aquí tienes esa mano por si la necesitas.

      Cuídate, Oskar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *