¿Es tu Mente una IA? – Inputs y Outputs Mentales

¿Es tu Mente una IA? – Inputs y Outputs Mentales

¿es tu mente una IA

Tu mente funciona como una Inteligencia Artificial.

 

Te preguntarás qué es lo que quiero decir con esta afirmación. Bien, por si no lo sabes, la IA de hoy en día no es tan “inteligente”. Su funcionamiento consta de diferentes algoritmos con una gran capacidad de procesar datos y tareas, que nosotros le ofrecemos, de forma eficiente.

Y tu mente funciona de manera similar, trabajando con múltiples estímulos y tratando de clasificarlos. Con la diferencia que no le son dados directamente, sino que estos provienen de los sentidos, que captan variaciones tanto en el exterior como en el interior.

Justo aquí es donde empieza el primer problema a la hora de equiparar estas dos formas de procesamiento, porque, mientras que una “sabe” lo que tiene que hacer con la información que le llega, la otra ha de averiguarlo por su cuenta.

Por eso, con el objetivo de apreciar que, a pesar de que las condiciones varían entre ambas, comparten una similitud a la hora de generar una respuesta, es crucial entender cómo comprendes la realidad.

Una vez hecho esto podremos pasar a hacernos otro tipo de preguntas como…

¿Cómo Funcionan los Recuerdos que Tenemos?

Para entender la razón por la cual podemos “recordar cosas que no existen en nuestra cabeza de forma íntegra y solo lo hacen en una realidad externa a la que no podemos acceder (como se explicó en el anterior artículo, esencial para entender este bien) debemos primero dilucidar el proceso por el que se forman los recuerdos.

Así, y para evitar escenarios confusos, puedes imaginar que vas a un planeta desconocido.

A pesar de que esta misma recreación que estoy planteando se ha empezado a formar en tu mente a partir de otras asociaciones previas, como que el planeta es esférico, que la superficie es sólida, etc., trata de imaginar un mundo que no tenga sentido o que sea lo más abstracto posible.

Pongamos que viajando por ese mundo loco te encuentras un elemento desconocido. Razón por la que te impresionas tratando de descifrar que narices es, así como sus curiosas propiedades.

Después de verlo, tocarlo o escucharlo te quedas con algunas de sus cualidades características, quizás con su brillo, su rugosidad, sus chirridos… o la ausencia de éstas.

Mientras estás fascinado aparece un extraterrestre (nativo de ese mundo abstracto) y te comunica que eso que estás investigando se llama, según él, “jablareya”.

A la vez que tratas de pronunciar bien un par de veces ese curioso nombre, dejas de tener un simple input visual, auditivo, táctil… sino que ahora además adquieres un input “cultural”.

De esta forma, cada input (o entrada) nuevo brindado por los sentidos, que son los que conectan la realidad externa con la interna, se combina con los demás presentes. Codificando todos juntos un output (o resultado) específico, único, como si tuviese un código de serie.

Y, posteriormente, tu cerebro procesará todos aquellos outputs con un código de serie reconocible, independientemente de que sean producto o no de los sentidos.

 

Así, cada vez que presencies el elemento antes desconocido y pienses en su curioso nombre (jablareya), las sinapsis que transmiten esos inputs concretos se reforzarán y harán más presentes. Consiguiendo que cada vez te cueste menos recordar el output.

Incluso ese mismo empleo de las sinapsis favorecerá que se creen otras rutas y espinas dendríticas que permitan nuevas asociaciones. Mejorando tu percepción específica de esos outputs.

Un ejemplo común que corrobora esto es la cata de vinos; Si te dedicases a este oficio al principio no notarías cuáles son las diferencias que hacen diferentes a las distintas bebidas.

Sin embargo, después de reforzar los inputs varias veces y conseguir que en tu cerebro se formen nuevas conexiones y dendritas que permitan procesar otra serie de estímulos, o lo hagan de forma más precisa, conseguirás distinguir y clasificar detalladamente las propiedades de cada vino.

En el caso de la “jablareya” adicionalmente existía un input cultural. Este tipo de input se diferencia de los demás en que no depende siempre de los sentidos, sino que tiene más o menos peso según la experiencia y circunstancias de quien lo interpreta.

Las conexiones de los inputs culturales se refuerzan cada vez que escuchas a esos nativos pronunciar ese nombre refiriéndose al elemento o cada vez que tú mente hace el esfuerzo de recordarlo tras presenciar alguna de sus características.

Llevando esa capacidad de mezclar sentidos y subjetividad a la creación de…

Interconexiones

interconexiones

Defino interconexión como el enlace que permite asociar los inputs sensoriales con los inputs culturales, construyendo unos outputs característicos de nuestra especie.

De manera que cuando unos inputs se activen los otros lo harán seguidamente, reforzando aún más esa conexión que comparten. Y para que esto sea posible las condiciones deberán ser las mismas, así como las sinapsis que se produzcan en un primer momento.

Es decir, si por un casual volvieses al mundo abstracto y presenciases el elemento que captó tu atención anteriormente, ahora sabrías que se trata de la “jablareya”. De igual forma, si algún extraterrestre mencionase el nombre serías capaz de imaginarlo en tu cabeza, sin tenerlo delante.

Lo cierto es que una vez que forme parte de tu realidad interna no hará falta que se encuentre en la realidad externa para que puedas analizarlo y conjeturar con su aplicabilidad.

 

Este mismo fenómeno de interconexión que el cerebro realiza intercalando a fondo ambas realidades es lo que en muchos casos lleva a sesgos cognitivos, como la “ilusión de control”.

De ahí que no sean extraños los eventos en que intentemos encontrar causalidades en entornos complejos donde lo único que se puede aspirar es a aceptar que se hayan dado meras casualidades.

La realidad externa no forma parte de la mente, pero tiene la posibilidad de “existir” como una realidad interna (mediada por sinapsis e interconexiones formadas a partir de inputs específicos).

Esto explicaría la capacidad “infinita” que la mente tiene para almacenar la realidad externa dentro de sí misma. Y también que haya gente, ya sea por consumir drogas o por trastornos mentales, que procesen la realidad de forma diferente, porque tengan alteradas las conexiones.

Ahora bien, ¿qué pasaría si estimulamos las mismas neuronas, sinapsis e interconexiones que activan ciertos inputs específicos, pero sin que estos provengan de la naturaleza, si hiciésemos…

Una Estimulación Artificial

estimulación artificial

Los Babel Image Archives son una serie de innumerables imágenes (cada una compuesta por cientos de miles de píxeles) que codifican para “infinitas” posibilidades de representaciones hechas por píxeles ordenados de distintas formas (todas diferentes).

Si entras en la página y ves cualquiera al azar no encontrarás sentido alguno, tan solo una imagen con puntos de colores. Lo curioso está en que entre esas innumerables imágenes sin sentido aparente se encuentran todas las imágenes existentes y por existir con esa resolución.

O sea, que en esa página hay una imagen “igual” que una de las fotos que te hicieron al nacer, otra “idéntica” a la que te hizo un amigo a escondidas e incluso la “misma” que te hará el médico forense el día de tu muerte.

Obviamente, encontrarlas manualmente entre la vasta cantidad de imágenes que hay es imposible. Sin embargo, en una opción tú introduces una imagen y la página te ofrece el output más similar que haya encontrado en su almacén, una imagen con un número específico, con su código.

Es decir, que para llegar a esa imagen en específico pasando de una en una todas las anteriores te podrías tirar innumerables vidas. Pero si le dieses ese número específico, el resultado conjunto de los inputs necesarios, obtendrías la imagen que buscas y ninguna más, el output deseado.

Y ahí es donde entra en juego la IA y su modus operandi.

 

Al igual que puedes introducir varios inputs específicos en esta macro-galería de imágenes, si tú le ofreces unos inputs concretos a una IA y ajustas de determinada manera los parámetros a utilizar acabarás por obtener un output único.

Ese resultado específico para el conjunto de variables que has modificado te será ofrecido de nuevo siempre y cuando repitas las mismas condiciones. Pero desaparecerá total o parcialmente al cambiar algo, de ahí la dificultad de encontrarlo por accidente.

La pregunta del millón es por tanto: ¿el resultado que la IA te ha ofrecido lo has generado tú?

Y la respuesta es… No del todo, ese resultado por así decirlo ya existía, lo que tú has hecho es facilitar las instrucciones, ofrecer los inputs adecuados para llegar a ese output y no a otro.

 

Si empiezas a ver la similitud te darás cuenta de que nuestro cerebro funciona muy parecido, como hemos visto. Pues, a través de los inputs activa unas determinadas sinapsis, interconexiones y prolongaciones neuronales que en última instancia ofrecen un output mental específico.

Así, nos encontramos ante una realidad en la que tus outputs mentales existen y no existen al mismo tiempo. Es decir, muchos existen conscientemente porque los experimentas de forma corriente, pero otros desconocidos podrían perfectamente tener lugar si llegásemos a replicar una serie de inputs muy cercanos o exactos a los que darían lugar a ese output de forma natural.

Por eso la gente puede tener alucinaciones, porque a pesar de que nunca antes hubiesen tenido esos outputs mentales las redes estaban ahí. Pudiendo éstas funcionar de ser adecuadamente excitadas, incluso sin siquiera necesidad de utilizar nuevas rutas.

De hecho, y esto es una hipótesis que planteo, es probable que muchas neuronas estén continuamente creando outputs sin un sentido aparente pero de los cuales no somos conscientes porque no llegan a tener los inputs suficientes como para lograr hacerlos comprensibles.

Aunque, lo más oscuro de este asunto sería: ¿Qué ocurriría si, con la finalidad de que tú produjeses unos outputs mentales comprensibles específicos, yo consiguiese…

Tener el Control de tus Inputs

Quizás suene muy determinista, pero, como los buenos outputs ocultos entre tanto ruido de los que hablábamos, puede que este escenario no suene tan descabellado.

Con este poder podría insertar recuerdos falsos en tu mente, intentando asociarlos con otras vivencias que tuvieses para que los percibieses como más reales.

Podría hacer que vieses, oyeses y sintieses algo que no existe, como la “jablareya”.

Y podría sembrar, como en la película Origen, ciertas ideas de forma subconsciente en tu mente.

Lo peor de todo es que podría lograr que todo esto fuese muy vívido. Tan vívido que nunca creerías que yo he sido el responsable de que así lo creas. Tan vívido que ni siquiera tú mismo lo cuestionarías. Tan vívido que no consiguieses distinguir la ficción de la realidad.

Pudiendo llegar a un punto en el que la realidad externa apenas juegue un papel importante sobre ti. Porque yo tuviese el pleno control sobre tu realidad interna.

Y lo más tétrico de todo: ¿Cómo sabes que no es lo que estoy haciendo ahora mismo?

Es decir, ¿cómo sabes que no estoy en otro plano de la realidad y esto que estás experimentando ahora mismo (tus sensaciones, el frío, calor, la pantalla que tienes delante, el ruido de fondo, tu energía, etc.) no son sino producto de un sueño profundo muy vívido que he logrado inducirte gracias a tener el pleno control sobre tus inputs?

¿Cómo sabes que lo que experimentas es verdaderamente real y no es parte de una simulación?

¿Cómo sabes que no estás atrapado en Matrix?

 

De nada por romperte la 4ª pared, o no…. Fin de la prueba.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *